viernes, 7 de abril de 2006

Veneris dies

O viernes, que se entiende mejor. Pero no es cualquier viernes. Es probablemente el viernes más esperado del año. Miles de estudiantes en toda España comienzan hoy diez larguísimos días de vacaciones. Y otros tantos miles de trabajadores se preparan para el puente más largo del año.

Probablemente no haya otras fechas a lo largo del año que junten a tanta gente de vacaciones. En verano las fechas están más repartidas, y en navidades es raro que alguien tenga tantos días libres.

Supongo que en la península lo típico es la famosa decisión de "mar o montaña", que debe ser un problema importante, porque debe hacer calor para esquiar y mucho frío para ir a la playa. En Lanzarote la respuesta es fácil. Todos los que podemos nos vamos de acampada. Y la decisión es aún más sencilla. Sin montañas, la única elección lógica es la playa.

Cuatro o cinco días acompañado de los mejores amigos, con la única preocupación de darme un baño, encender el fuego o jugar una partida más al envite. Y todo regado con unas Doradas o Tropis fresquitas, y un "ronsito" canario cuando llega la noche.

Y todo eso al lado de ese mar que siempre tenemos al lado, pero que es en esos días especiales en los que de verdad lo disfrutas. Dormir mecido por el ruido de las olas. Despertar acompañado por el reflejo del sol en sus aguas...

Aún me quedan unos días para llegar allí. Pero ardo en deseos. Además este año tenemos un nuevo fichaje, lo que me alegra sobremanera. Espero que el año que viene vengas tú.

Saludos de viernes, con sabor a sal blanca como mi blog durante tantos días, a sol como el que me espera al salir de clase, a limones sumergidos en líquidos oscuros, a cervecita fresca con etiquetas desprendidas por el hielo derretido, a arena negra como la noche del examen que parece tan lejano, a rocas angulosas como...

1 comentario:

FeR dijo...

dios rafa, no te puedo expresar con palabras lo que daría yo por irme a esa playa, a darme un baño en la mañana, salir a comerme un bocata enorme con una "tropi", entrar en el agua de nuevo a bucear un rato con las gafas y "er tubo", salir a jugar una partidita de cartas con los colegas -como siempre el tramposo escondiendo cartas y los demas echando broncas-, hacernos una cenita en una cazuela sucia con una guzi oxidada, sentarnos todos juntos a bebernos un ron fresquito, con las linteras como hoguera, los sacos como sillones, el olor a salitre en el cuerpo y una agradable conversación con el sonido de las olas de fondo que nos hace meternos en la caseta en un cierto punto, para dormirnos soñando con lo poco que hace falta para ser la persona más feliz del mundo.

gracias por estos pensamientos tio, y espero que la próxima vez puedas contar conmigo en una experiencia así.

gracias

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