jueves, 16 de noviembre de 2006

El clima

Si es que los dioses deben estar locos. Ayer, a estas horas, me asaba cual pollo a la brasa, con unos 32 graditos en Las Palmas, y un siroco que hacía respirar una labor más parecida a mascar jable (arena de playa para los no iniciados en las artes de la lengua canaria) que a inundar mis pulmones de rico oxígeno, nitrógeno y argón (hermanos Cano dixit). Hoy, por el contrario, una pertinaz lluvia, que por momentos parece querer atravesar el ruidoso techo de esta sala de estudio, ha hecho bajar la temperatura a unos 18 grados (o al revés, no entiendo mucho de meteorología). Reconozco que 18 grados debe sonar a mucho para el que esté a 10 o 12º, como puede ser Bilbao, o cualquier otra de nuestras nórdicas ciudades peninsulares, pero el cambio ha sido un poco exagerado.



Seguro que lo he comentado alguna vez, pero es que me resulta muy curioso. Hoy he visto al menos diez personas que aguantaban estoicamente la lluvia, caminando con paso ligero, los hombros levantados, la cara escondida... y el paraguas en la mano. A los canarios nos da vergüenza la lluvia. Intentamos aparentar una normalidad que estamos lejos de sentir. Nos comportamos como si fuera de lo más natural, pero lo cierto es que estamos tan descolocados como un londinense ante una semana de calor.



De momento toca estudiar y asombrarse un poquito de que el cielo de repente quiera caer sobre nuestras cabezas, y de que el sempiterno calor nos abandone por unos días.



P.D.: Hago promesa de no usar el tiempo como excusa para escribir en el blog durante algún tiempo. Demasiado topicazo.





Saludos de jueves con in/esperado sabor a lluvia, frío, castañas y bolas de navidad...





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3 comentarios:

Crisis dijo...

Yo, sin embargo, como buena bilbaína añoro las tardes de txirimiri incesante... Añoro los paseos por ese bilbao de calles mojadas y paraguas rápidos y fugaces...
Aquí, en barcelona, cuando llueve la gente se asusta, se esconde, se escapa... en ese momento aprovecho y me dejo llevar por el frecor de las gotas de lluvia sobre mi... Paseo y paseo y dejo el paraguas en casa... ese, ya lo usaré cuando haga sol. A´sí, no me quemaré la cara, ni los hombros... :)

Entre tanto, sigo pensando que anochece temprano. Sigo latiendo en esta ciudad sin nombres. Sigo creciendo a cada paso y dejando pasar...

Entre tanto, te debo un concierto, un café con leche y una lección que te haga disfrutar como un niño de una tarde de lluvia saltando sobre los charcos...

Besos verdes y tranquilos... besos/***

Rafael de León dijo...

Hay veces que las palabras acuden raudas a mis dedos. Otras veces una sonrisa ocupa mi rostro, pero no sé qué contestar.

Sonriente espero estar en ese concierto, tomar ese café, disfrutar de esa lección...

Besos...

Anónimo dijo...

hoy es uno de esos días de txirimiri en bilbao.... bueno en getxo que esta a 15 minutillos de Bilbo (bolsón) jiji

reconozco que Bilbao lloviendo tiene su encanto... incluso dar un paseo por el muelle en las arenas (donde vivo) tiene su puntito ... ahora bien, hoy. Domingo. He bajado en mi raído chandal evitando el txirimiri a por unas miniensaimadas rellenas de chocolate que he disfrutado en casita, al calorcito junto a un cafecillo... eso si mirando de reojo a ver cuando escampa; pero nada, habrá que empezar a acostubrarse porque va a ser así hasta febrero o marzo...

quién pillara ese clima
vuestro.... ainsss

Abrazos varios desde un lluvioso Bilbao!

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