martes, 17 de enero de 2006

Días grises, días tristes

Y es que los días grises son muy tristes, del mismo modo en que los días tristes se vuelven grises. Llevamos unos días en Las Palmas de tiempo que alguno podría llamar desapacible, y que yo simplemente califico de malo: frío, viento, lluvia... Para la mayoría de la gente esto debe ser el pan nuestro de cada día durante los meses de invierno, pero para mi, como lanzaroteño, estos días todavía me provocan una extraña sensación de desazón, de nervios, de mirar a cada momento por la ventana a ver si sigue lloviendo.

Porque la lluvia no sé que tiene, pero a los lanzaroteños nos atrae. Supongo que por lo poco común que es que llueva en nuestra isla, o porque durante siglos fue motivo de alegría al regar campos y llenar aljibes. Pero sobre todo porque estamos acostumbrados a que dure unos minutos. Un cuarto de hora como mucho. Media hora significa inundación o algún problema. No hablemos de las lluvias de horas, por supuesto.

Esto unido a que estoy inmerso en una de esas semanas de entregas de trabajos, de resúmenes, de prácticas, y a punto de tener los primeros exámenes del año hace que hoy sea un día gris y triste.

Saludos de martes con sabor a miércoles de ceniza...

2 comentarios:

Crisis dijo...

Los de bilbao amamos la lluvia,pero sólo la de bilbao, si llueve en barcelona no es lo mismo... Yo prefiero tomar esos días nublados como días de reflexión y tranquilidad. Y todo porque me relaja el ruido de los coches en el asfato y las gotas chocando contra mi ventana, porque crecí con ese ruido porque si llovía estaba en mi casa rodeada de los brazos de mi madre... :)
Cuando hacía sol había que estudiar...
Lo dicho, suerte en esta etapa, cuidado con la lluvia... Por cierto, ayer me hablaron de la golosa? gloriosa? esa islita al lado de tenerife que es tan y tan pequeña y que teme a la lluvia... espero que esta lluvia que cae ahora no sea para mal y te ayude a encerrarte en tu casa a estudiar...
besos lluviosos, grises y tranquilos/***

Rafael de León dijo...

Espero que la isla de la que te hablaron fuera "La Graciosa", porque islas golosas no nos quedan. Está al lado de Lanzarote, veraneé allí muchas veces, cuando era pequeño, y es probablemente una de las zonas más curiosas de España, porque se conserva como los antiguos pueblos de pescadores canarios. Las calles no están asfaltadas, hay sólo unos pocos coches, un solo médico, un pequeño colegio, sin instituto, etc.

Gracias por los buenos deseos, y espero que no me encierre demasiado ;)

De momento, paraguas nuevo y más horas de estudio.

Saludos gracioseros...

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