lunes, 12 de febrero de 2007

Cada mañana

Cada mañana lucho contra ojos que se cierran, pesos invisibles, ganas de perderme, de hundirme bajo plumas, bajo sueños. Cada mañana lucho, corre el agua, viajo lejos. Cada mañana busco, casi nunca encuentro. Cada mañana entro en la condensación del desaliento, arranco poco a poco, rebusco algunos versos. Las notas me acompañan, o las voces, o un recuerdo. Y me desplazo de nuevo, como siempre. Busco un hueco. Siempre lejos, siempre más lejos de lo que creímos bueno. Y siempre un poco tarde. Unos minutos. Poco menos.

Y a veces me levanto de repente, sin quererlo. A veces aparece aquella nota o aquel verso. Y a veces, muy pocas, muchas menos de las que quiero, consigo entrar a tiempo, consigo verte lejos, consigo recordarlo, o sentirlo, es lo de menos,

Cada mañana lucho, contra horas que se cierran, que me obligan, que me pesan. Contra las inmesas ganas de leerte, de tenerte. Y cada mañana lucho, y casi todas venzo. Batallas diarias de una guerra que nunca acabará, o eso espero.

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