domingo, 11 de febrero de 2007

El Capitán Alatriste

Como habrán podido comprobar en mi lista de libros leídos, ya he terminado con las cuatro primeras entregas de "El Capitán Alatriste". También habrán comprobado que "Ulises" y "A sangre fría" me están costando horrores. Supongo que en épocas de exámenes no apetecen libros demasiado densos.

Lo cierto es que me gusta como escribe Pérez-Reverte. Creo que su finalidad es entretenernos, y no se anda con florituras literarias. Busca contar una historia, y aunque los protagonistas tienden a seguir el mismo patrón de hombres atormentados, cansados de la vida y con unos códigos de honor muy marcados, pero bastante particulares, al menos no es tan plano como otros (por ejemplo Matilde Asensi, que parece escribir siempre el mismo libro cambiando el escenario, al menos en los que he leído).

En las aventuras del Capitán Alatriste nos lleva a la España del Siglo de Oro, probablemente el momento de mayor auge del Imperio Español, y como buen auge, punto de inflexión en el que todo fue retroceder a partir de ese momento. Nos acerca una pléyade de personajes famosísimos, haciéndonos ver que el Madrid de esa época era más un pueblo que una gran ciudad, en la que compartían mesa desde Quevedo a matarifes de espada, pasando por Lope de Vega y algún Grande de España. No entro en la exactitud histórica, porque no es mi campo, pero es un buen enfoque.

Quizás lo que si he notado es que el lenguaje va sufriendo una evolución curiosa. Lo que al principio me parecía poco más que una técnica de escritura (usar palabras y giros propios de la época para dar más verosimilitud a la historia), se va convirtiendo un lenguaje demasiado engolado a veces, que dificulta la comprensión. Se ve que ha estudiado a fondo la forma de escribir en esos años (hay material más que de sobra para hacer ésto) y quiere meter en cada párrafo, en cada frase, algo de lo aprendido. Y eso complica a veces la comprensión, como digo.

Por lo demás, un buen alegato patriótico, en el que todos los españoles somos sufridos y honorables (menos el clero, la nobleza y demás autoridades) y todos los extranjeros se aprovechan de un imperio en decadencia. Pero incluso ahí creo adivinar cierta ironía del autor.

En resumen. Recomendable. No diría que es una gran historia. Pero sí que es muy entretenida. Y eso nos poco, pardiez.

Saludos dominicales con sabor a sombrero emplumado, herreruza a la diestra y exámenes a la vista...

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